conceptos
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Solemos abordar cada oportunidad desde al análisis previo de tres condiciones de partida que nos permiten definir la/las estrategia/s de intervención. Estas son: 

Lugar

'No hay forma sin lugar'[1]. No entendemos la arquitectura como algo que pueda determinarse formalmente sin tener en cuenta su emplazamiento. La orientación, el soleamiento, la topografía, los vientos predominantes, la vegetación, el agua, las vistas, las condiciones geotécnicas, etc., son todos aspectos muy relevantes a considerar y que determinarán, en mayor o menor medida, las cualidades formales de la propuesta planteada.


[1] PIÑÓN, Helio. Prólogo a GASTÓN, Cristina. Mies; El lugar como revelación del Proyecto. 

Usuario

Es difícil encontrar una palabra de defina todas las necesidades e inquietudes planteadas por los clientes al inicio y durante el desarrollo del proyecto de una vivienda. Necesidades vivas, que cambian incluso durante la fase de construcción. Las reuniones con los clientes son una parte fundamental de nuestro trabajo. Esto nos permite captar lo que realmente ellos han procesado durante mucho tiempo y que en una simple relación de necesidades no se puede transmitir. Qué relación quieren tener con respecto al lugar. Qué relación pretenden que exista entre los diferentes espacios de la vivienda. Qué materiales le resultan más agradables. Qué presupuesto pretenden gastar.

Técnica

Considerar la técnica, desde las fases iniciales del proyecto, es fundamental para que la propuesta espacial y las cuestiones de relación con el lugar no se vean distorsionadas a posteriori por criterios ajenos a los de la intervención. Las estructuras, las instalaciones, los cálculos térmicos constituyen un material de proyecto tan importante como el propio espacio arquitectónico. Controlar el proceso constructivo desde la fase de diseño nos permite ajustar los costes finales de la edificación y, casi más importante, evitar sorpresas en la fase de ejecución.